lunes, 30 de mayo de 2011

Barcelona, la guerrera.


Que Barcelona es una superviviente es una realidad constatable. Los ataques que ha sufrido durante siglos la avalan, pero también quienes somos testigos actuales de cómo ha aguantado el tirón de una de las semanas más intensas de los últimos años.

Es observadora: gente acampando en sus calles y plazas por un objetivo común bajo su atenta mirada paciente. También es amable y acogedora: no entiende de razas ni edades.

Pero cuando la atacan, muerde. Y lo hace de la mano de sus habitantes.




El pasado viernes tuvo lugar en Plaça Catalunya uno de los hechos más deleznables que mis ojos hayan visto hasta el momento. Bajo el pretexto de desalojar la plaza con el fin de limpiarla, los Mossos d'Esquadra ejercieron un claro abuso de poder ante las personas allí acampadas. Atacaron con porras y golpes a quienes se defendían sentados con las manos en alto. No obstante, este acto de absoluta cobardía y, a pesar, evidentemente, de que no lo justifico, nos ha cegado; los Mossos fueron títeres en manos de señores que se creen con el poder de decidir qué está bien y qué está mal, y que decidieron que acampar pacíficamente estaba mal. Que el sábado tuviese lugar una Final de Champions en la que el Barça podía (y así lo hizo) proclamarse campeón de Europa ensombreció las razones reales de estos señores de los que hablo. Los Indignados manifestaron días atrás que, sabiendo que Canaletes (para quienes no residan en Barcelona, muy cercana a Plaça Catalunya) es el lugar de encuentro de todo culé que se precie a la hora de celebrar los títulos del F.C. Barcelona, por su parte no habría problema de compartir espacio y celebración con las personas que hasta allí se acercasen (cae otro mito para los manipuladores de información: para ser todos perroflautas y antisistema, resulta que hasta hay gente a la que le gusta el fútbol). Sabiendo que ni el fútbol ni la excusa de limpiar la plaza son suficientes para tal represión, ¿cómo esperaban que reaccionásemos? De la única manera que podíamos hacerlo; con palabras, con nuestras manos alzadas en señal de protesta y, sobretodo, con flores. Éso fue lo que se vio el viernes a las 19h en la manifestación contra la brutalidad policial y, en general, contra este Sistema nuestro, pero, especialmente, se lanzó un mensaje alto y claro: seguiremos reclamando nuestros derechos y, además, el pueblo está más unido que nunca.

El Barça ganó la Champions y, a excepción de los cuatro energúmenos que le han cogido gustito a salir en los medios destrozando mobiliario urbano, resulta que Indignados y aficionados convivieron pacíficamente y hasta tuvieron tiempo de compartir dicha alegría.

Pero la Ciudad Condal no sólo ha sobrevivido a un ataque directo a los corazones de sus habitantes, también lo ha hecho a una nueva edición de uno de los festivales más importantes en el panorama musical. Anoche se puso punto y final al San Miguel Primavera Sound 2011, en el que ha habido cabida para grupos de todo tipo y de todas las nacionalidades: desde Interpol a Mogwai, pasando por Igloo, Sufjan Stevens, Eladio y Los Seres Queridos, Tennis o la maravillosa PJ Harvey, estrella absoluta de la noche del sábado.

Los festivales van y vienen, así como las personas y las etapas de la vida. Pero Barcelona seguirá aquí: observadora, amable y acogedora. No hay nadie más fuerte que ella.


Claudia de Bartolomé.