domingo, 1 de mayo de 2011

Una tarde con los Vieitez


Cuando, hace unas semanas, ponía rumbo a Vigo, lo hacía con ese estado de nerviosismo sólo comparable al que sienten los niños la noche en la que vienen los Reyes Magos; no sólo estaba nerviosa por mi primer viaje oficial como reportera en el ámbito artístico, sino por la persona a la que iba a entrevistar. Y es que Keta Vieitez guarda en su mirada el orgullo de una obra de la que, a día de hoy, no todo el mundo es consciente de su importancia.
Para poner remedio a ese desconocimiento, MARCO (Museo de Arte Contemporáneo de Vigo), junto con la Fundación Telefónica, decidió organizar una retrospetiva en la que se reunía gran parte de la obra de Vieitez (muchas de las obras inéditas e incluso algunas en color). La exposición, que ha tenido lugar desde el mes de octubre de 2010 hasta finales de abril, contaba, además, con un documental dirigido por José Luis López Linares en 2005 en el que participan tanto Virxilio como Keta y una sala autobiográfica.






Virxilio Vieitez nace en Soutelo de Montes en 1930, la misma localidad en la que falleció en el año 2008. Viaja siendo casi un adolescente al Pirineo aragonés, y de ahí a la Costa Brava, donde se establece y comienza a trabajar para el fotógrafo Juli Pallí. "Mi padre contaba muchas cosas sobre esa época, pero no daba datos concretos. Estaba totalmente integrado con este fotógrafo y, de no haber vuelto a Galicia, se hubiera quedado al cargo del negocio familiar", cuenta Keta mientras paseamos por las salas de la planta baja de MARCO contemplando los rostros que su padre retrató. "Es Juli quien le enseña el oficio", añade.


Tras el paso de Virxilio por Catalunya, donde es instruído en el oficio de la fotografía, vuelve a Soutelo. "Él es atrevido en la decisión que toma. Era una época en la que la fotografía era necesaria por muchas razones, había una gran demanda. Monta el estudio, pero la vida de la gente empieza a cambiar; se empieza a trasladar para retratar diferentes celebraciones. Además, el estudio tenía unas condiciones técnicas primitivas que hacían que las fotos de interior resultasen durísimas. Él huyó de las fotos de estudio por esa realidad tenebrosa."


Seguimos caminando por las salas que recogen las obras que ella misma ha seleccionado para la retrospectiva y llegamos a una de las que resultan más impactantes a los ojos del público: la sala dedicada a los retratos para el carnet de identidad (la fotografía empezó a ser un requisito obligatorio en el Documento Nacional de Identidad en los años 50). Virxilio tiene el don de hacerte partícipe de sus obras y, concretamente en el caso de esta sala, el espectador o espectadora tiene la sensación de estar siendo observado u observada por decenas de miradas que no sólo forman parte de una simple foto de carnet, sino que cuentan historias muy directas de las que acabas siendo cómplice. "Son fotos cargadas de recuerdos. Un mundo particular en lugares recónditos, apartados. Estaba muy cargado de las experiencias humanas con esas personas", apunta Keta.


Sobre el método profesional de Virxilio, Keta lo tiene claro cuando le pregunto qué destacaría de la manera de trabajar de su padre: "La seguridad. Era preciso, resolvía la escenografía rápidamente. Hacía un solo disparo, signo inequívoco de su maestría. No le gustaban los cuerpos torcidos y, muchas veces, dota a la escena de cierto grado de surrealismo añadiendo objetos cotidianos que acentúan la realidad social."

Siguiendo con la línea de trabajo, entramos en la sala en la que se exponen las fotografías en color. "Las fotos en color son una metáfora del contexto social en el que se encontraba mi padre. En cierto modo, el blanco y negro representa la dureza de una época triste y el color, la ilusión de una nueva etapa. Pero le causó muchos problemas técnicos porque él no retocaba las fotografías; seleccionaba el encuadre y el corte, pero con las fotos en color este proceso entra en manos ajenas y se volvió loco en el sentido de que nunca estaba contento con el trabajo, hasta el punto que llegó a marcar los negativos con rayas para que en el laboratorio cortasen específicamente por donde él quería."


En lo referente al documental de José Luis López Linares, hay un momento en el que el propio Vieitez hace una declaración impactante:
La fotografía no tiene porvenir.
Keta, que sigue los pasos de su padre y cuenta con su propio estudio en Soutelo de Montes, también es muy clara al respecto: "Monté mi empresa con un local propio, cosa que él no tuvo porque el estudio estaba en casa; la primera vez que lo vio me dijo: -Qué bien está todo, pero ya no son tiempos para esto. El fotógrafo ha perdido su esencia. Hoy en día todo el mundo es fotógrafo en una casa, hasta la abuela. No hay continuidad ni existe esa valoración del fotógrafo. La foto ya no se ve como un objeto sagrado y ha perdido su carga simbólica."

Ya al final de nuestro recorrido, le pregunto a Keta por las conclusiones sobre la exposición en MARCO. Me contagia su emoción y su orgullo. Echa un vistazo a su alrededor y me confiesa "vengo constantemente a esta sala y me da mucha pena el acto de descolgar las fotos. Me gustaría que se quedasen aquí como colección permamente. Aquí parece que tengo parte de mí; la experiencia de la exposición en MARCO no la voy a olvidar jamás."

El futuro de la exposición pasa, en primer lugar, por Madrid. De momento no se conoce la fecha exacta, pero la muestra podrá ser vista en la sede de la Fundación Telefónica. Visitará otras ciudades de España, y es en este punto donde le traslado a Keta mis ganas de poder disfrutar de la obra de Vieitez en la Ciudad Condal. El vínculo que unió a Vieitez con Catalunya es demasiado grande como para obviarlo. "Catalunya ha sido la inspiración y la referencia de mi padre toda su vida. Sería consecuente con su obra que volviese allí, porque allí empezó. Es una especie de cuenta pendiente. El público para el que él ha trabajado también lo va a entender en Catalunya; la gente de Sant Feliu, Palafrugell, Mataró, etc. no desvarían si consideran la obra como propia porque él siempre tuvo su corazón allí. Además, en Barcelona hay gente muy interesada por la fotografía, como la Fundació Foto Colectania."
Sobre el tipo de público al que va destinada la obra de Vieitez, Keta apunta que no hay límite de edad: "la obra de mi padre llega al corazón de la gente.". Su proyecto es que la obra de Vieitez permanezca y se pueda estudiar, algo por lo que lucha a diario aportando todo ese material que decidió sacar a la luz por primera vez en el año 1997 con una pequeña exposición en su pueblo natal y que hoy va llegando al gran público gracias a muestras como la que tuve el placer de ver en MARCO, una combinación perfecta entre la eficacia de un gran equipo y una gran dosis de una realidad histórica que impacta en los corazones de quienes la contemplan.


Claudia de Bartolomé.




Notas y links de interés:

Quiero agradecer la amabilidad de Marta Viana y Pilar Souto (MARCO), no olvidaré vuestra hospitalidad y respeto, así como tampoco olvidaré la suerte de haber podido compartir confidencias con Keta Vieitez, a la que admiro y agradezco sus imapagables palabras.

www.marcovigo.com
www.fundacion.telefonica.com